Análisis psicológico de Daniel Tigre (Daniel Tiger’s Neighborhood).

¿Qué pensáis de las series educativas?, ¿creéis que son una buena herramienta para complementar el desarrollo de los niños?, ¿os parecen aburridas y poco imaginativas?, ¿se las pondríais a vuestros hijos o hijas?

Daniel Tigre es una serie educativa que ayuda a los niños a comprender y gestionar sus emociones y a resolver conflictos. Y no, no es aburrida ni poco imaginativa, más bien todo lo contrario. En este artículo voy a analizar varios aspectos de la serie que ayudan a los niños a ser socio-emocionalmente competentes. Y, para ello, me he ayudado del libro de la propia creadora de la serie, Angela C. Santomero: "Raising Smart, Inspired and Engaged Kids in a Screen-Filled World. Preschool Clues".

Antes de empezar, ¿de qué va esta serie? Daniel es un tigre de unos 3-4 años que vive en un pequeño vecindario y que explora el mundo a su alrededor junto a sus padres y sus amigos. Este tierno personaje invita a los niños espectadores a acompañarlo en su día a día y a jugar con él y sus amigos en casa, en la escuela o en el parque, donde siempre surgirán conflictos y todos juntos aprenderán a resolverlos. La serie cubre problemas a los que se suelen tener que enfrentar los niños. En este sentido, es una serie sobre la vida cotidiana, pero con momentos de fantasía en los que Daniel da rienda suelta a su imaginación. Por cierto, la serie está basada en la mítica serie "Mister Rogers Neighborhood" creada por Fred Rogers.

Daniel Tigre - análisis - Maider Ávila

Índice

El juego

Al ser tan importante en el aprendizaje de los niños, el juego está en el corazón de la serie. En especial, el juego dramático, aquel en el que los niños adoptan diversos roles e interactúan entre ellos representando situaciones de la vida real. Pero cuando Daniel juega con sus amigos siempre surgen conflictos, mostrando que esto es parte de la vida. Y aquí está el meollo de la serie: Daniel y los niños espectadores aprenden a afrontar dichos conflictos. Los personajes adultos ayudan a Daniel a resolver su problema ayudándole a pensar por sí mismo y a llegar a una solución juntos. Y la solución a la que llegan es reforzada mediante una canción que transmite la estrategia o mecanismo de afrontamiento de forma más clara. Por ejemplo, en un episodio en que Daniel y sus amigos no se ponen de acuerdo en qué jugar, el tema musical que apoya la estrategia es “Encuentra una forma de jugar juntos”. Y esta estrategia se repite bastantes veces en diferentes situaciones del mismo capítulo, para que tanto los niños como Daniel aprendan a aplicarla en diferentes situaciones y la comprendan en su totalidad. Además, muchas veces, cuando Daniel ya ha interiorizado la estrategia, es él quien se la enseña a sus amigos, reforzando aún más el aprendizaje.

Otro aspecto a destacar es que esta serie no ofrece solo recursos y estrategias a los más pequeños, también se las ofrece a los padres para que sepan cómo ayudar a sus hijos de la mejor forma posible.

Algo muy importante para Santomero es que la serie anime a los niños a jugar de manera creativa (incluso les anima a jugar con ellos mientras están viendo el capítulo). Se podría decir que es una serie que anima a los niños a apagar la televisión y a salir a jugar y explorar el mundo.

Las pausas

Si habéis visto algún capítulo de Daniel Tigre, os habréis fijado que Daniel les habla directamente a los niños espectadores: les hace preguntas y espera su respuesta. Es decir, hace una pausa después de preguntar. Y, aunque esto parezca obvio, qué importante es esta pausa. Para empezar, la pausa les hace sentir a los niños que son escuchados y que son parte del mundo de Daniel. Su personaje favorito les escucha y espera su respuesta mirándoles directamente (mirando a cámara).

¿Pero tiene la Pausa alguna otra razón de ser? Pues sí. Los niños necesitan más tiempo que los adultos para comprender y procesar una pregunta, para encontrar las palabras y para comunicar su respuesta. Por eso es importante que, tras preguntarles, Daniel haga una pausa. Esta interacción tan efectiva convierte a la serie en una fuente de aprendizaje para los niños, ya que se ha demostrado que la interactividad facilita el aprendizaje en los niños de alrededor de 3 años: los niños que interactúan más con los personajes de un programa comprenden mejor el contenido.

Repetición

Está claro que a los niños (sobre todo a los menores de 5 años) les encanta ver los mismos capítulos una y otra vez. Es decir, les encantan las repeticiones. Y la repetición es la clave del aprendizaje. Un poco de neurobiología para entenderlo: en los primeros años de vida se forman unas 700 nuevas conexiones neurales cada segundo y, cuanto más se repite una información, su conexión neural correspondiente se activa más veces y, por tanto, se vuelve más fuerte. Así se produce el aprendizaje.

Por esta razón, cuantas más veces se repita la misma estrategia de resolución de conflicto en un capítulo, más probabilidad hay de que los niños espectadores la aprendan. De esta forma, los capítulos de Daniel Tigre se estructuran en repeticiones. Pero esto no se hace de cualquier forma, se basa en el principio de la “Zona de Desarrollo Proximal”: la distancia entre el nivel de desarrollo efectivo del alumno y el nivel de desarrollo potencial. Esta teoría -del psicólogo Vigotsky- afirma que el aprendizaje es más efectivo cuando a los niños se les anima a ir un paso más allá y a realizar tareas que todavía no están preparados para hacer solos, pero que con un adulto guía sí pueden hacer.

Para que esto sea realmente efectivo, hace falta que la persona que guía al niño sea alguien de confianza e involucrado en su aprendizaje, alguien que esté realmente interesado en él. ¿Y quién puede hacer y hace todo esto? ¡Daniel Tigre!

¿Pero por qué les gusta a los niños ver lo mismo una y otra vez? ¡Porque lo familiar les transmite seguridad! ¿No es esto precioso? Los niños ven una y otra vez sus series favoritas porque se sienten seguros en ellas. Conocen sus reglas, saben qué esperarse y qué se espera de ellos. Es como si estuviesen en su casa, ese es su mundo. Además, una vez que se sienten seguros pueden relajarse y concentrarse en interactuar y aprender.

Aprender a pensar

Las buenas series educativas enseñan el niño a pensar, no qué pensar. Y Santomero se toma esto muy en serio. Ella separa el pensamiento en 3 niveles de dificultad que se pueden entrenar en la edad preescolar.

El primer nivel corresponde a “memorizar y recordar la información”: en este nivel, Daniel necesita a un adulto para que le ayuda a enfrentar un problema que es nuevo para él. El adulto guía a Daniel para que realice un brainstorming sobre sus sentimientos y sobre la posible solución. Así, juntos encuentran la estrategia para resolver el conflicto. Y el adulto refuerza la estrategia a través de una canción.

El siguiente nivel corresponde a “absorber la información y comprenderla”: ahora Daniel repite la canción que le acaba de enseñar el adulto guía, mostrando que la ha comprendido.

Y, por último, llega el nivel “usar la nueva información”: Daniel aplica dicha estrategia para resolver su conflicto.

Gestionar las emociones

Para empezar, la serie se toma en serio los problemas y sentimientos de los niños, sabe que son importantes. Cuando un niño tiene, por ejemplo, miedo de hacer algo nuevo, en vez de quitarle importancia, la serie reconoce y apoya su sentimiento y fomenta el pensamiento crítico para buscar una forma de gestionarlo. El adulto anima al niño a realizar un brainstorming sobre por qué se siente así para que el niño reconozca el origen de su emoción. Y, después, el adulto le enseña una estrategia -que viene apoyada en forma de canción- que le ayude a gestionar su emoción.

Cuando el niño ya ha aprendido a afrontar esa emoción, él mismo se lo explica a los demás niños (esta explicación entre pares es muy importante para que los espectadores niños puedan entrar más en lo que se está diciendo). A lo largo del capítulo surgen más conflictos que pueden resolverse con la misma estrategia. De esta forma, los niños aprenden que la estrategia no sirve solo para un caso aislado, sino que pueden usarla en diferentes situaciones de su vida.

No solo esto, la serie enseña palabras nuevas que los niños pueden usar para describir de forma más efectiva sus sentimientos. Por ejemplo, en vez de utilizar siempre la palabra “triste”, los niños aprenden que a veces se pueden sentir “decepcionados”, otras veces se pueden sentir “celosos” y otras se pueden sentir “frustrados”. La serie enseña que todos los sentimientos están bien, que no hay que ignorarlos ni ocultarlos, todos son importantes y hay que hablar sobre ellos.

Me parece muy acertado el hecho de reforzar estas estrategias en forma de canción, ya que la música ayuda a interiorizar conceptos y tiene el poder de motivar e inspirar. Además, una canción es más fácil de recordar que un discurso.

Resolver los conflictos

Esto es super importante, porque el conflicto es parte de la vida. Con Daniel Tigre, los niños ven cómo sus personajes favoritos se enfrentan a las mismas situaciones que ellos y los toman como modelos de conducta.

Se ha demostrado que los niños que ven esta serie tienden a mostrar mayores niveles de empatía, confianza en uno mismo en situaciones sociales y mayor habilidad para reconocer sus propias emociones. Y cuando los padres ven la serie con sus hijos de forma activa, estos niveles crecen aún más.

¿Cómo se gestionan los conflictos en esta serie? Primero, después de mostrar el conflicto, se hace una pausa para que tanto los personajes como los niños tengan tiempo de interiorizar la situación. Después, el adulto reconoce y comprende la emoción del niño. Posteriormente, el adulto ayuda al niño -a través de preguntas- a encontrar una forma de resolverlo.

Además, muchas veces los propios adultos tienen que resolver el mismo conflicto que el niño y usan la misma estrategia que ellos, sirviendo esto para dos cosas. La primera, para que los niños los tomen como modelo de conducta. La segunda, para que los niños aprendan que los adultos también tienen problemas y también tienen que lidiar con sus emociones.

Modelo de conducta

Partimos del hecho de que los niños imitan todo lo que ven, ya sea en la vida real o en una pantalla. Sobre todo imitan a las personas que más quieren, y entre estas personas se encuentran sus personajes favoritos. Daniel puede ser una de sus “personas” favoritas” Por eso le van a imitar. Daniel es un modelo de conducta para ellos. Además, gracias a la parte interactiva, los niños crean lazos con él. Daniel se convierte en un guía y un amigo en el que confiar. Los niños aprenden de Daniel a ser amables, a comer sano, a resolver conflictos, a reconocer sus emociones y hablar sobre ellas, a escuchar y comunicar de manera efectiva, a ser independientes y a saber que el fracaso es parte de la vida.

Pero no todos los niños son iguales. Por eso es importante tener personajes que sean diferentes. En esta serie hay personajes extrovertidos, introvertidos, con más y menos genio, más nerviosos, más tranquilos, etc. Así cada niño puede identificarse más con alguno de ellos.

Desarrollar la empatía

Gracias a esta serie, los niños aprenden a ayudar y a ser más empáticos. Por ejemplo, Daniel pide a los niños espectadores que le ayuden cada vez que tiene que hacer algo, les mira a los ojos (mira a cámara), les pregunta y espera su respuesta mientras les sigue mirando a los ojos. Luego, mientras realiza la tarea, incorpora al niño espectador haciéndole más preguntas. Nunca se olvida de él.

Otra forma de pedir ayuda en esta serie es cuando los padres -u otro adulto modelo- piden ayuda a Daniel. Esto es importante, ya que a los preescolares les gusta ayudar y que les pidan ayuda. ¿Por qué? Porque esto se traduce en cariño y amor de sus padres (o de un adulto modelo) hacia ellos. Además, se sienten valorados y capaces, sienten que los demás creen en ellos, y esto les ayuda a creer más en sí mismos. Ayudar a otros les hace practicar ser amables. Y está demostrado que ser amable aumenta la felicidad a largo plazo. El capítulo de Daniel Tigre que hace esto de forma excelente es aquel en el que Daniel decide regalar una flor a cada vecino como agradecimiento por todo lo que hacen por él.

Esta serie también enseña a los niños a ser empáticos, reconocer y responder a las necesidades y sufrimientos de los demás. Daniel se acerca a la cámara y mira directamente a ella para incluir al niño espectador en su proceso de pensamiento mientras descubre cómo empatizar con los demás. Algunos de los mantras que utiliza en varios capítulos para reforzar el mensaje son: “Los amigos se ayudan entre sí”, “Piensa en los sentimientos de otros” y “Gracias por todo lo que haces”. Así, mientras Daniel practica estas estrategias con sus amigos, el niño espectador también aprende a ser consciente de las emociones de los demás y a ser amable y empático.

¿Y para qué más es todo esto importante? Para reducir (ojalá eliminar) el bullying en las escuelas a las que los niños espectadores acudirán cuando se hagan más mayores.

Desarrollar la imaginación

Hay un tipo de secuencia que se repite en cada capítulo y que me gusta mucho. Se trata de una secuencia imaginativa y de fantasía en la que Daniel se imagina a sí mismo en escenarios imposibles, como volando por el espacio o nadando en el mar. Es la parte más creativa e imaginativa de la serie y me parece muy necesaria para ayudar a los niños a pensar fuera del molde y a soñar. Algo que, en mi opinión, es igual de importante que todo lo anterior mencionado.

Una serie muy necesaria

Es verdad que la serie no destaca a nivel de guion y que, si lograra esto, sería casi una obra maestra. Aún así, una serie que ayuda a los niños a identificar, reconocer y manejar sus emociones me parece muy acertada y necesaria. Es cierto que el tema de las emociones es más complejo que como se muestra en la serie, pero aún y todo es de mucha ayuda. Aunque, como en todo, hay capítulos mejores y peores, y algunos temas son tratados de forma más superficial. Igual que la canción que refuerza el mensaje: a veces la canción sirve de verdad, otras veces se nota algo forzada. Lo bueno es que, aunque a veces la canción no ayude en mucho, todo el capítulo trabaja el tema en cuestión y el mensaje sí se transmite bien.

Para terminar, quiero contar brevemente uno de mis episodios favoritos. En este, Daniel y sus amigos están en la escuela y tienen que mostrar a los demás qué les hace especiales. Uno de los amigos de Daniel cree que él no tiene nada especial, pero sus amigos y la profesora le ayudan y le animan diciéndole que él también es especial. Este capítulo muestra a los niños que todos tenemos algo que nos hace especiales y que no tenemos que parecernos a otros para serlo, no tenemos que intentar ser como los demás. Un capítulo sobre la autoaceptación y la celebración de uno mismo.

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