La nueva película de Disney, “Raya y el último dragón” es muy entretenida y funciona bien. Además, es una de esas películas que se disfruta más viéndola en pantalla grande. Ahora bien, el filme no arriesga demasiado y es bastante predecible. Si tuviese que resumir mi opinión en una frase, diría: mucho worldbuilding y poco desarrollo de los personajes y de la historia. Es decir, no consiguen explotar el potencial del universo creado (quizás por la falta de tiempo para contarlo todo en una película).
El principal problema que he tenido yo con “Raya y el último dragón” es que casi en ningún momento he sentido que la protagonista esté corriendo demasiado peligro. Todo se siente muy fácil, sobre todo en el tercer acto. De hecho, el clímax de la historia me ha parecido muy repentino y con poca chicha.
Otro de los problemas lo he encontrado en algunos personajes secundarios y en el personaje antagonista. No hay escenas en las que podamos conocerlos realmente, y es una pena porque parecen personajes con una historia muy rica y compleja detrás. Pero nos quedamos en la superficie. Eso sí, celebro que la protagonista sea una heroína fuerte y resolutiva que no necesita ser salvada por nadie. Asimismo, que no haya ninguna relación romántica también es algo a aplaudir.
En definitiva, la película es entretenida y tiene momentos divertidos, pero el guion es algo flojo. Aunque sí tiene corazón y una moraleja muy clara y bonita. Creo que si podéis ir al cine -y si no vais con las expectativas demasiado altas-, esta película puede ser una buena opción.


