Un soplo de aire fresco. Verano. Amistad. Celebrar la diversidad. Imaginación. A eso sabe Luca, la nueva película de Pixar. Es cierto que el guion no es ambicioso ni tampoco es una obra maestra. Podríamos decir que es demasiado sencillo. Y sí, es sencillo, pero creo que eso es lo que esta historia necesita. Una historia sobre las amistades de verano pide una estructura narrativa sencilla. Aquí lo importante es que veamos la vida a través de los ojos del protagonista, que sintamos lo que él siente, que lo comprendamos. Y eso lo hace de maravilla.
El objetivo de Luca, el protagonista, tampoco parece gran cosa a simple vista. Aunque en realidad no hay un objetivo consciente real, ya que el que nos muestran no es más que un Macguffin que nos introduce en la aventura real: un slice of life en el que Luca descubrirá el mundo y ganará confianza en sí mismo. En este sentido, y a nivel atmosférico, puede recordar a algunos films del Studio Ghibli (a mí personalmente el feeling me ha recordado mucho a “Nicky, la aprendiz de bruja”).
Como ya he dicho, tenemos que verlo todo desde la perspectiva de un niño, desde la mirada infantil. A esa edad todo parece increíble. Y qué maravilla esas secuencias imaginativas en las que nos metemos directamente en las fantasías de Luca. Imaginación y creatividad infantil en estado puro. En definitiva, Luca es una película que se siente como una suave brisa de verano. Es agradable, entrañable. De esas películas que te hacen sonreír mientras las ves, cuando las acabas y cuando las recuerdas.
PD: Me ha encantado el diseño de personajes (que incluso en algunos momentos me recordaba al stop motion) y el estilo cartoon de la animación.


