¿Visteis la serie “David el Gnomo” cuando erais pequeños?, ¿la habéis visto de mayores?, ¿todavía la tenéis pendiente? En cualquier caso, espero que esta breve crítica os haga recordarla u os anime a darle una oportunidad.
“David el Gnomo” es una serie enfocada en transmitir una serie de valores. Valores ecológicos y de respeto/amor por la naturaleza. Pero también transmite valores tan anticuados como la división de tareas entre mujeres y hombres y muchos otros igual de sexistas y muy muy tradicionales (recordemos que “David el Gnomo” se emitió por primera vez en 1985).
Muchos capítulos constan de dos “tramas” -por decirlo de alguna forma- paralelas: la trama de la aventura protagonizada por David (cuyo objetivo normalmente es curar o ayudar a algún animal) y la “trama” en la que Lisa (o el propio David) nos muestra las costumbres de los gnomos. Estas últimas secuencias me parecen las más agradables: son muy low-key y slice of life, pero no solo eso, se sienten como esos libros de tamaño grande que teníamos de pequeños y que enseñaban datos curiosos de determinados temas mezclando imágenes y textos bastante creativos. Y justamente así es el libro en el que está basada la serie, “El libro secreto de los gnomos“.
A pesar de que a nivel narrativo no es un ejemplo a seguir y que a veces puede resultar un poco pesada, esta serie creada por el gran Claudio Biern Boyd tiene algo que la hace especial. Su ritmo pausado, el amor por la naturaleza y las entrañables costumbres de estos seres te hacen sonreír. Y no olvidemos el final, ese final inolvidable. Si todavía no habéis visto “David el Gnomo”, os animo a ver un par de capítulos y sacar vuestras propias conclusiones.


