Esta divertida película de Netflix destaca por su original apuesta tanto en la narrativa como en el diseño de los personajes. Esto lo consigue gracias a un imaginativo universo que lleva la historia a los lugares más dispares. Sin embargo, la historia a veces se pierda en su propia narrativa, rompiendo con el sentido de unidad del relato y presentando varias secuencias que resultan bastante desconectadas entre sí.
La historia comienza con un gato -al que pronto identificamos como el narrador- que nos guía hasta la casa de los protagonistas. Y este narrador nos cuenta la particular situación en la que se encuentran los hermanos Willoughby antes si quiera de poder conocerlos.
La comparación con “Una serie de catastróficas desdichas” es casi inevitable. Por un lado, ambas producciones cuentan con un narrador que se introduce en la historia en varias ocasiones. Y por otro lado, la situación catastrófica en la que se encuentran los hermanos Baudelaire y los hermanos Willoughby es bastante similar -al menos en la forma, ya que el contenido y el desarrollo de la historia es bien distinto-.
En esta película el guionista realiza un juego de metaficción bastante curioso. Para empezar, la propia película puede comenzar porque el narrador lo decide así. Se introduce en la historia y provoca el detonante del relato. Si no llega a ser por él, no habría película que narrar. El guionista vuelve a utilizar el mismo mecanismo en varias ocasiones. De esta forma, para que la historia avance, el narrador se introduce en ella y provoca un cambio que la hace girar. Este juego del narrador puede percibirse como un deus ex machina, pero creo que podemos pasarlo por alto, ya que el universo diegético creado permite realizar dicho juego sin romper la verosimilitud de la historia. En caso contrario, el propio comienzo de la película podría argumentarse como un deus ex machina.
En cuanto a los personajes, en mi opinión, están bastante bien construidos y empatizas con ellos inmediatamente. Sentimos el dolor que llevan dentro y queremos que tengan una vida mejor, por eso aceptamos acompañarlos a lo largo del viaje, en el que tanto ellos como nosotros descubrimos lo que verdaderamente significa ser una familia.
En conclusión, esta película no pretende ser una obra maestra, pero sí es una historia divertida y entretenida para desconectar y pasar un buen rato, una historia llena de imaginación y de aventuras descabelladas. Una película que nos invita a soñar con un mundo mejor.


