Madriguera forma parte del programa SparkShorts de Pixar y se ha estrenado junto a la película Soul. Se trata de una apuesta muy tierna y divertida que destaca por su simpleza. Además, debido a los dibujos, al tono y a la forma en la que se narra la historia, recuerda a los cuentos infantiles y juega con la nostalgia del espectador.
La construcción del personaje protagonista no es profunda, pero sí suficiente para que empaticemos con él y queramos verlo conseguir su objetivo. Identificarnos con él no resulta complicado, ya que todos nos hemos sentido como este conejo en algún momento: inferiores a los demás, pero demasiado orgullosos y/o asustados como para pedir ayuda.
En cuanto al mensaje que transmite, este cobra fuerza al final de la obra. A pesar de todo el caos que ha generado -no quiero entrar en spoilers-, el protagonista tiene que enfrentar su mayor miedo para conseguir su objetivo: pedir ayuda y dejarse ayudar.
El corto también habla sobre importancia de la cooperación, la humildad y la vida en comunidad, cuestiones que nuestro protagonista tiene que aprender.
Una anécdota curiosa -que probablemente solo me haya ocurrido a mí- es que me he introducido tanto en la historia que he sentido un poco de claustrofobia en algunas secuencias. Y esto es algo positivo, ya que significa que la ambientación está muy conseguida.
Para terminar, solo quiero remarcar que se trata de un corto visualmente precioso y con una entretenida historia. Verlo es como abrir un viejo cuento infantil, de esos que te leían tus padres cuando eras pequeño.


